Miguel de Cervantes Saavedra: La muerte del mito

Aunque su muerte pasó relativamente desapercibida y en circunstancias de pobreza, su obra literaria ha sobrevivido al paso del tiempo

Si bien es cierto que Miguel de Cervantes alcanzó la inmortalidad a través de su obra, su vida terrenal sí tuvo un fin. Su muerte, ocurrida en una época de incertidumbre religiosa, política y social, se suma a la ya fascinante leyenda de su vida.

El último acto de este prolífico escritor y sus circunstancias circundantes son el tema central de este artículo.


Años Crepusculares: Los Días Finales de Cervantes

A medida que avanzaba en años, Cervantes luchó con varias aflicciones de salud que lo debilitaron físicamente. Aunque las fuentes históricas son escasas y a menudo contradictorias, se cree que sufría de diabetes, que en esa época no era bien comprendida ni tratable. Su salud se deterioró gradualmente, aunque esto no impidió que continuara escribiendo y trabajando en sus obras literarias.

En el contexto de su época, la atención médica era primitiva comparada con los estándares modernos. Sin embargo, Cervantes recibió los tratamientos médicos disponibles, que se centraban principalmente en remedios herbales y en prácticas como las sangrías. Estas terapias, lejos de ofrecer una cura, podrían haber exacerbado su condición.

Durante sus últimos días, Miguel de Cervantes se retiró del mundo público y pasó gran parte de su tiempo en reclusión. Es durante este período que redactó su testamento, un documento que ofrece una ventana a su estado mental y emocional en los momentos finales de su vida.


El Testamento: Las Últimas Voluntades de un Genio

Cervantes dictó su testamento el 19 de abril de 1616, pocos días antes de su muerte. En el documento, manifestó deseos específicos sobre el lugar donde quería ser enterrado, preferentemente en el convento de las Trinitarias Descalzas en Madrid. Este convento tenía un significado especial para él, ya que las monjas trinitarias habían participado en su rescate durante su cautiverio en Argel.

El testamento también resalta la devoción religiosa de Cervantes. Pidió que su cuerpo fuese enterrado envuelto en el hábito de San Francisco y dejó donaciones para misas que se celebrasen en su honor. A pesar de que sus obras a menudo cuestionaban las instituciones y las convenciones sociales, su fe permaneció inquebrantable hasta el final.

Es importante señalar que la autenticidad de su testamento ha sido objeto de discusión académica, dado que algunos aspectos del documento podrían haber sido añadidos o modificados después de su muerte.


El Adiós: ¿Cuándo y Cómo Sucedió?

Miguel de Cervantes murió el 22 de abril de 1616, aunque la fecha inscrita en su lápida dice 23 de abril, lo que ha llevado a confusiones. No existe un consenso sobre la causa exacta de su muerte, pero se cree que su deterioro físico, acelerado por su diabetes y otros males, fue el factor principal.

El lugar de su entierro fue, de hecho, el convento de las Trinitarias Descalzas, en cumplimiento de su última voluntad. Sin embargo, el paradero exacto de sus restos dentro del convento se convirtió en objeto de especulación y controversia durante siglos, hasta que recientes investigaciones pudieron localizarlos con cierta certeza.

La noticia de su fallecimiento se difundió rápidamente, y su muerte fue lamentada por la comunidad literaria y por el pueblo español. Aunque no alcanzó gran fama en vida, su obra se consolidó y su reputación creció enormemente después de su muerte.


El Misterio de los Restos: Una Búsqueda a Través de los Siglos

El lugar de entierro de Cervantes, el convento de las Trinitarias Descalzas en Madrid, fue una ubicación algo olvidada hasta que el interés por la localización exacta de sus restos se intensificó en los últimos años. Aunque fue enterrado según sus deseos, las reformas y remodelaciones en el convento a lo largo de los siglos complicaron la tarea de identificar el lugar exacto de su tumba.

A lo largo del tiempo, el interés en encontrar los restos de Cervantes fluctuó. En el siglo XIX, durante las Guerras Napoleónicas y el subsiguiente saqueo cultural, se realizó un intento serio por encontrar su tumba, aunque sin éxito. No fue sino hasta el siglo XXI que las técnicas modernas de arqueología y ciencia forense se aplicaron para resolver este misterio. En 2015, se anunció que se habían encontrado restos que muy probablemente pertenecían a Cervantes, aunque la confirmación absoluta sigue siendo esquiva.

Este episodio refleja el respeto y la fascinación que todavía rodean a la figura de Cervantes. La búsqueda de su tumba no es solo un acto de curiosidad histórica, sino también una manera de rendir homenaje al autor y de entender mejor el período en el que vivió.


Cervantes y Shakespeare: Un Paralelismo Intrigante

Una curiosidad que a menudo se destaca es que Miguel de Cervantes y William Shakespeare murieron con pocos días de diferencia en el mismo año, 1616. No obstante, hay que señalar que España e Inglaterra seguían diferentes calendarios en esa época: el juliano y el gregoriano, respectivamente. Así que aunque las fechas parezcan cercanas, no murieron el mismo día exactamente.

Este paralelismo ha capturado la imaginación de muchos y ha llevado a una serie de especulaciones y obras de ficción que exploran una posible interacción entre estos dos gigantes de la literatura. Aunque no hay pruebas de que se conocieran o interactuaran de alguna forma, el hecho de que sus muertes ocurrieran en un período similar ha creado un puente imaginario entre ellos, añadiendo otra capa de misterio y romanticismo a sus respectivas leyendas.

El hecho de que ambos autores murieron en circunstancias relativamente modestas, y luego alcanzaran estatus legendarios en la literatura mundial, resalta el poder eterno de sus obras y su influencia imperecedera en generaciones futuras.


Epílogo: El Hombre y el Mito

Miguel de Cervantes vivió en una era de turbulencia y cambio, marcada por guerras, enfermedades y revoluciones culturales. Y aunque la muerte es una de las pocas certezas en la vida humana, el legado de Cervantes lo ha elevado a un estatus casi mítico. Las circunstancias de su muerte, envueltas en el manto de la incertidumbre histórica, solo contribuyen a la perpetuación del mito.

Al final del día, lo que realmente importa no es cómo murió Cervantes, sino cómo vivió. Su vida fue una serie de luchas y desafíos, pero también de una creatividad sin parangón que ha dejado una huella indeleble en la cultura humana. Por más que sepamos o dejemos de saber acerca de sus últimos momentos, lo cierto es que Cervantes, como muy pocos, ha alcanzado la inmortalidad a través de su obra, y eso es lo que realmente cuenta.


Con este epílogo, concluimos nuestra exploración sobre la muerte de Miguel de Cervantes. Al igual que sus personajes complejos y multifacéticos, el autor mismo es un enigma en muchos aspectos, un ser humano cuya existencia se entremezcla con el mito, y cuyo legado sigue siendo una fuente inagotable de inspiración y asombro.

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