“Elegía” de Miguel Hernández: Un Canto de Dolor y Amistad

Análisis de "Elegía a Ramón Sijé" de Miguel Hernández: un conmovedor poema sobre la amistad, el dolor y la inmortalidad del amor en la poesía.

Miguel Hernández, uno de los poetas más destacados del siglo XX, nos dejó una obra conmovedora y profundamente personal con su poema “Elegía a Ramón Sijé”.

Este poema, escrito tras la prematura muerte de su amigo íntimo Ramón Sijé (seudónimo de José Marín Gutiérrez), es una expresión desgarradora del dolor y la amistad, y se ha convertido en una pieza fundamental de la literatura española.

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto
como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Contexto y Motivo

Ramón Sijé murió repentinamente a los 22 años debido a una infección intestinal el 24 de diciembre de 1935.

La noticia de su muerte impactó profundamente a Hernández, quien escribió la “Elegía” casi de inmediato.

La amistad y el respeto mutuo entre los dos jóvenes poetas de Orihuela (Alicante) se reflejan en cada verso del poema.

Sijé, además de amigo, era un mentor y una figura intelectual clave en la vida de Hernández.

Estructura y Forma

El poema está compuesto por 15 tercetos encadenados y un cuarteto final.

Esta estructura clásica permite a Hernández desplegar su dolor de manera rítmica y ordenada, creando una fluidez en la que el dolor y la nostalgia se entrelazan con recuerdos de la amistad perdida.

La rima consonante y el uso de versos endecasílabos proporcionan una musicalidad solemne y triste al poema.

Recursos Estilísticos

La “Elegía” está llena de metáforas y personificaciones que intensifican el sentimiento de pérdida.

Por ejemplo, Hernández describe su deseo de “ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas”, evocando la imagen de querer cuidar y preservar la memoria de su amigo como un jardinero cuida su jardín.

Las hipérboles también son frecuentes, subrayando la magnitud de su dolor: “No hay extensión más grande que mi herida”, o “siento más tu muerte que mi vida”.

Otro recurso notable es el paralelismo, utilizado para enfatizar la repetición y la inevitabilidad de la muerte: “Temprano levantó la muerte el vuelo, / temprano madrugó la madrugada, / temprano estás rodando por el suelo”.

Este uso reiterativo de la palabra “temprano” acentúa la prematuridad de la muerte de Sijé y el impacto devastador en la vida del poeta.

Temas y Emociones

El tema central de la “Elegía” es la muerte y el duelo, pero también hay un profundo sentido de amistad y amor.

Hernández no solo lamenta la pérdida física de Sijé, sino que también reflexiona sobre la fragilidad de la vida y la persistencia de la memoria.

La obra es una mezcla de desesperación y anhelo, donde el poeta expresa su deseo de que su amigo vuelva para poder “hablar de muchas cosas”.

En las estrofas finales, Hernández muestra una esperanza desesperada de reunirse nuevamente con Sijé en el más allá, en su querido paisaje oriolano, entre “almendros en flor” y “rosas”.

Esta visión utópica de reencuentro simboliza la inmortalidad del amor y la amistad, que sobreviven incluso a la muerte.

Impacto y Legado

La “Elegía” no solo es un testimonio del talento poético de Miguel Hernández, sino también un símbolo de la amistad y la resistencia frente a la adversidad.

A través de su lenguaje emotivo y su estructura impecable, Hernández nos invita a reflexionar sobre la vida y la muerte, sobre cómo enfrentamos nuestras propias pérdidas y mantenemos vivos a nuestros seres queridos a través de la memoria y la palabra escrita.

Este poema ha sido interpretado y musicalizado por diversos artistas, destacando la versión de Joan Manuel Serrat, lo que ha contribuido a su difusión y a mantener vivo el legado de Hernández y su querido amigo Ramón Sijé.

Figuras Literarias en “Elegía”

La riqueza literaria de “Elegía a Ramón Sijé” se manifiesta a través del uso de diversas figuras retóricas que añaden profundidad y emoción al texto:

  • Metáforas: “Alas aladas almas de las rosas” y “del almendro de nata te requiero” son ejemplos que muestran cómo Hernández usa imágenes de la naturaleza para expresar sus sentimientos.
  • Paralelismo: Repetición de estructuras similares para enfatizar una idea, como en “No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada”.
  • Hipérbole: Exageraciones que subrayan la intensidad del dolor, como en “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo”.
  • Polisíndeton: Repetición de conjunciones para crear un efecto de acumulación, por ejemplo, “Volverás a mi huerto y a mi higuera”.
  • Personificación: Atribuir cualidades humanas a objetos o conceptos, como “Pajarera tu alma colmenera”.

Reflexión Final

“Elegía a Ramón Sijé” es más que un simple poema; es un canto a la amistad, una meditación sobre la muerte y una muestra del profundo sentimiento humano.

La capacidad de Miguel Hernández para transformar su dolor en arte sigue resonando con los lectores, invitándonos a valorar nuestras propias relaciones y a encontrar consuelo en la belleza de la palabra escrita.

En definitiva, la “Elegía” es un recordatorio eterno de que, a través del arte y la poesía, los seres queridos nunca se van del todo.

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