Rusia de Miguel Hernández

Análisis del poema "Rusia" de Miguel Hernández: una oda a la transformación soviética y su influencia en la esperanza republicana durante la Guerra Civil Española.

Rusia, el poema de Miguel Hernández, es una obra cargada de admiración y reconocimiento hacia la transformación que experimentó la Unión Soviética bajo el liderazgo de Stalin.

Publicado en 1937, en pleno contexto de la Guerra Civil Española, este poema refleja el compromiso del poeta con la causa republicana y su esperanza en el modelo soviético como símbolo de progreso y justicia social.

En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
recorro la nación del trabajo y la nieve.
De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
sale una voz profunda de máquinas y manos,
que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.
Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
De cada aliento sale la ardiente bocanada
de tantos corazones unidos por parejas.
Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.
De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
una masa de férreo volumen has forjado.
Has forjado una especie de mineral sencillo,
que observa la conducta del metal más valioso,
perfecciona el motor, y señala el martillo,
la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.
Polvo para los zares, los reales bandidos:
Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.
Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,
hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.
Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,
quemados por la sangre de los trabajadores.
Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,
y cantan rodeados de fábricas y flores.
Y los ancianos lentos que llevan una huella
de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso,
por desplumar alegres su alta barba de estrella
ante el fulgor que remoza su ocaso.
Las chozas se convierten en casas de granito.
El corazón se queda desnudo entre verdades.
Y como una visión real de lo inaudito,
brotan sobre la nada bandadas de ciudades.
La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta
como un arma afilada por los rinocerontes.
La metalurgia suena dichosa de garganta,
y vibran los martillos de pie sobre los montes.
Con las inagotables vacas de oro yacente
que ordeñan los mineros de los montes Urales,
Rusia edifica un mundo feliz y trasparente
para los hombres llenos de impulsos fraternales.
Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas
legiones malparidas por una torpe entraña,
los girasoles rusos, como ciegos planetas,
hacen girar su rostro de rayos hacia España.
Aquí está Rusia entera vestida de soldado,
protegiendo a los niños que anhela la trilita
de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,
y que del vientre mismo de la madre los quita.
Dormitorios de niños españoles: zarpazos
de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,
a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,
la vida que destruyen manchados de inocencia.
Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,
sangrienta de repente y erizada de astillas.
¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara
sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!
Se arrojará, me advierte desde su tumba viva
Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,
mientras contempla inmóvil el agua constructiva
que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.
Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
Y sólo se verá tractores y manzanas,
panes y juventud sobre la tierra.

Contexto Histórico y Social

En los años 30, la figura de Stalin y la URSS se veían como un faro de esperanza para muchos intelectuales y artistas europeos que buscaban alternativas al fascismo y al capitalismo.

Miguel Hernández se encontraba entre estos admiradores.

En su poema, Rusia es descrita como una nación que ha superado el hambre, el dolor y la opresión para convertirse en un ejemplo de trabajo y renovación.

Análisis del Poema

Hernández utiliza un lenguaje poderoso y evocador para pintar una imagen de Rusia transformada. A través de metáforas y descripciones vívidas, retrata un país en movimiento, lleno de maquinaria, industria y una renovada esperanza:

“En trenes poseídos de una pasión errante
por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
recorro la nación del trabajo y la nieve.”

Aquí, los trenes y aeroplanos simbolizan el progreso y el dinamismo de la nación soviética. Las referencias al trabajo y la nieve contrastan con la imagen de opresión pasada, destacando la metamorfosis hacia un estado de avance industrial y social.

El Lado Humano y Político

El poema también enfatiza la transformación humana y social bajo el régimen soviético. Hernández celebra cómo los antiguos mendigos se convierten en hombres dignos, capaces de producir y vivir con orgullo. Este cambio no solo es económico, sino también moral y psicológico:

“Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.”

Esta estrofa refleja la fe de Hernández en el potencial del ser humano cuando se le brinda la oportunidad de trabajar y prosperar en una sociedad justa.

Simbolismo y Esperanza

El poema no solo es una oda a la transformación de Rusia, sino también un espejo para la situación de España. En un momento de conflicto y desesperación, Hernández ve en el ejemplo soviético una fuente de inspiración y un modelo a seguir:

“Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
Y solo se verá tractores y manzanas,
panes y juventud sobre la tierra.”

Este final esperanzador une los destinos de ambos países, sugiriendo que la unión y la solidaridad pueden llevar a un futuro de paz y prosperidad.

Conclusión sobre Rusia

Rusia de Miguel Hernández es más que un poema; es un manifiesto político y un canto de esperanza.

A través de sus versos, el poeta celebra la capacidad del ser humano para reinventarse y construir un futuro mejor, un mensaje que resuena con fuerza en cualquier época de crisis.

La combinación de un lenguaje apasionado y una visión utópica del futuro hace de este poema una pieza central en la obra de Hernández y un testimonio de su compromiso con los ideales de justicia y progreso.

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