Las Nanas de la Cebolla – Miguel Hernández

"Las Nanas de la Cebolla" es un conmovedor poema de Miguel Hernández que, a pesar de su doloroso contexto, resuena con amor, resistencia y esperanza.

«Las Nanas de la Cebolla» es uno de los poemas más conmovedores del poeta español Miguel Hernández. Escrito durante la Guerra Civil española, este poema es una carta desgarradora a su hijo, al que Hernández no pudo ver crecer debido a su encarcelación y eventual muerte.

Hernández, un poeta fundamental del siglo XX español, es conocido por su profunda poesía social y política, y «Las Nanas de la Cebolla» es uno de los ejemplos más poderosos de su trabajo. Este poema, a pesar de su doloroso contexto, es un canto lleno de esperanza, amor y resistencia.

Contexto Histórico

El poema fue escrito en respuesta a una carta de su esposa, Josefina Manresa, quien le contó que, debido a la extrema pobreza en la que vivían, solo podía alimentar a su hijo con pan y cebolla. Miguel Hernández contestó con «Las Nanas de la Cebolla», un poema lleno de dolor, pero también de esperanza y fuerza.

La obra refleja la dura realidad de la Guerra Civil española, donde la miseria, el hambre y la muerte eran comunes. Pero más allá de esta dura realidad, el poema se convierte en un canto de amor paternal y una canción de cuna inusual, una nana, que busca dar consuelo y esperanza en medio de la adversidad.

Las Nanas de la Cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito pájaro,
la niña inmensa de mi
beso ansioso.
Te arrastraré por el pelo
a un viento luna
donde perla una estrella
llamándote.
Iré contigo, iré
aunque por el camino
me baje, oscuro
de tanto mirarte,
el último pétalo
de la conciencia.
Pero iré contigo, iré.

Análisis del poema

«Las Nanas de la Cebolla» es un poema dividido en siete estrofas, donde Hernández muestra su maestría en el manejo de la metáfora y la simbología. La cebolla, que en un principio podría parecer un simple vegetal, se convierte bajo su pluma en un símbolo de resistencia y supervivencia.

Cada estrofa presenta una nueva visión de la cebolla, convirtiéndola en un elemento de naturaleza casi mágica. Sin embargo, no es solo la cebolla lo que destaca en este poema, sino también el amor paternal que Hernández muestra hacia su hijo.

Conclusión sobre «Las Nanas de la Cebolla»

«Las Nanas de la Cebolla» es un poema profundamente conmovedor que muestra la realidad de una época y el amor incondicional de un padre. La habilidad de Miguel Hernández para convertir lo más mundano en extraordinario es evidente en este poema, donde la cebolla se convierte en un símbolo de resistencia y amor.

Hernández nos deja una obra que, a pesar de su contexto histórico doloroso, continúa resonando en la actualidad. «Las Nanas de la Cebolla» sigue siendo un testamento de amor, resistencia y esperanza en medio de la adversidad, un ejemplo de la profunda humanidad y talento del poeta Miguel Hernández.

Scroll al inicio